La verdad es que ya estamos a finales de año. Hoy sin querer me he puesto a pensar en lo rápido que pasa el tiempo, en la fugacidad de algunos años. Este, por ejemplo. Quizás también por lo rápidisimamente rápido que tuve (o tuvimos JGG y yo en ocasiones) que tomar decisiones. Quizás también porque vi en segundos que mi vida se iba sin yo quererlo y porque, por el contrario, viví uno de los mejores momentos en un "flash" (lástima que los buenos momentos no se puedan alargar).
El caso es que este ha sido un año revuelto pero a la vez creo que un año fabuloso. Por eso lo odio al mismo tiempo que lo amo. Una dualidad propia solamente de las cosas imprevistas.
Voy a pedir un deseo para el 2009, o dos... No sé si cambiaré de ciudad, si aprobaré las oposiciones (poco probable), si tendré un trabajo de lo mío o me conformaré con lo que salga (lo bueno es que no soy muy avariciosa), si haré un viaje largo, si... si... si... el caso es que a mi el 9 siempre me ha traído suerte aunque no sea mi número preferido.
El caso es que este ha sido un año revuelto pero a la vez creo que un año fabuloso. Por eso lo odio al mismo tiempo que lo amo. Una dualidad propia solamente de las cosas imprevistas.
Voy a pedir un deseo para el 2009, o dos... No sé si cambiaré de ciudad, si aprobaré las oposiciones (poco probable), si tendré un trabajo de lo mío o me conformaré con lo que salga (lo bueno es que no soy muy avariciosa), si haré un viaje largo, si... si... si... el caso es que a mi el 9 siempre me ha traído suerte aunque no sea mi número preferido.
