viernes, 20 de febrero de 2009

Conductores temerarios

Hace unos días, de regreso a casa, viví una situación que en su momento califiqué como alucinante (en el sentido negativo de la palabra). En los escasos 25 minutos que tardo en llegar a casa desde el lugar de mi curso tres "magníficos" conductores me deleitaron con sus hazañas. La primera de ellas ocurrió en la salida de la autovía cuando un coche que iba justa delante de mí dio la vuelta en un cebreado y se incorporó de nuevo a la autovía, evidentemente sin señalizar y frenando como un loco. Poco después, otra cabeza loca me adelantó a mí y a un camión que me precedía invadiendo el carril contrario con doble línea continua. Si en el primero me quedé con la boca abierta, en esta ocasión fueron los ojos los que se me abrieron como platos. ¿Y si viene un coche de frente donde se mete? A punto estuve de cogerle la matrícula y llamar a la Guardia Civil, porque a parte de ello iba a una velocidad de unos 90 km/hora en una vía de 50 en el casco urbano. Y la tercer hazaña del día me la encontré poco antes de llegar a casa, en un semáforo en rojo. Un coche para, y tras dos segundo en el semáforo en rojo, arranca de nuevo. Si señor!!!! Y todo en 25 minutos.
Hoy me he acordado de todo esto por una noticia, no me extrañó nada el suceso con los locos que hay sueltos por ahí...

martes, 3 de febrero de 2009

Mesas de sonido

Hoy hemos estado "hurgando" en la mesa de mezclas. La verdad que nunca pensé que pudiera dar tanto de si un curso de sonido, ni tampoco que hubiera que aprender tantos términos. A parte de quedarme sorprendida con los procesos de sonorización (el más impactante para mi fue ver una batería con siete micrófonos)pude comprobar lo difícil que es soldar cables, editar ondas y demás. La verdad que hoy, y a menos de dos meses de acabar el curso, me he empezado a dar cuenta de que este trabajo (en la mayoría de los casos) es más sacrificado de lo que uno piensa a priori y que necesita de una vocación innata de la que yo carezco, aún así, por mi parte, aporto un entusiasmo y admiración inmensos. No sé en que acabará el cursillo, pero lo que si me llevo es un recuerdo maravilloso y unos conocimientos que tienen su valor. Aún así sigo adorando subir y bajar faders pulsar botones a lo loco, ignorando todo lo que de ello pueda derivarse. Si es que en el fondo sigo manteniendo mi vena traviesa con todo aparato plagado de botones, sepa o no para que sirva.