
Despedir a una persona cuando se va para siempre es algo doloroso. Quizás más aún cuando no puedes ni despedirte. Sientes una extraña sensación de angustia que te impide ver la realidad, máxime cuando todo sucede a cientos de kilómetros de distancia.
Quizás cuando regrese "allí" todo sea más tristemente real. Por ahora intento sobrellevarlo pensando que, quizás, haya sido lo mejor si vivir implicaba sufrir. O quizás no. Pero quiero pensar que si.
Despedirse de una persona cuando muere es trágico. Pero yo creo que debería haberlo hecho. Nunca es tarde, dicen.
Adiós tío.

No hay comentarios:
Publicar un comentario